
El ministro de Industria nos envío una circular invitando a todos los hombres de la Familia Real a quitarse la corbata. Estamos en crisis y el precio de la energía se ha disparado, decía.
-Hay que obedecer, Leta -dijo mi Felipín-. El señor Sebastián es muy amigo de ZP y tendremos problemas con el Presidente si no acatamos sus amables sugerencias.
Su Majestad no estuvo de acuerdo. Él llevaría corbata hasta en las comidas familiares al bordo del "Fortuna".
-Soy el Rey.
-No eres nada moderno, Juanito -le dijo doña Sofía-. si el ministro de Industria va sin corbata al Congreso, tú puedes recibir a Zapatero con ropa más informal. Por ejemplo podrías ponerte esas bermudas verdes que combinan con las chanclas amarillas.
-Zapatero viene a verme vestido con trajes hechos a medida. Lo asesora Elena Benarroch.
-Yo lo puedo asesorar a usted, Majestad -intervino mi doncella-. Cambie la corbata por una pajarita y el traje militar por un chandal rojo.
-¡Despide a esta mujer, nuera!
Maripuri se negó a ser despedida. Según ella, había firmado un contrato con una clausula que prohibía el despido en los meses que se incrementara el número de desempleados.
-Hasta el año 2011 no podrán despedirme, mi Princesa.
-Esperemos que la III no nos despida antes a todos, Maripuri.
-No ocurrirá tal cosa si Su Majestad sigue llevándose bien con los socialistas.
Mi Felipín tomó nota del consejo de mi doncella y le envió a ZP una fotografía en la que aparecía descorbatado. Quiten el aire acondicionado, le contestó el Presidente. Así lo hicimos. Media hora después tuvimos que tirarnos a la piscina.
-Morimos, Leta. En mi vida sudé tanto. Mira nuestras Infantas. Se están deshidratando, Leta. ¡Dios mío! Mi Heredera está pálida y su hermana Sofía no habla.
-Hablad, niñas -les pedí.
-¿Somos patos, mami? -preguntó mi Leonor-. Llevamos diez horas sumergidos en estas aguas calientes.
-Estamos ahorrando el aire acondicionado, cariño. La Patria merece nuestro esfuerzo.
Cuando empezó a anochecer salimos de la piscina. Mi piel parecía la de una uva pasa. ¡Qué arrugas!
-Busca la crema hidratante, Maripuri.
-Hace un mes que no compramos cremas, mi Princesa. El ministro de Economía nos pidió una drástica reducción en el consumo innecesario.
-¿Consumo innecesario? ¿Pero tú estás tonta? La crema hidratante es imprescindible.
-Su cuñada la infanta Elena utiliza baños de barro en vez de cremas hidratantes.
¡A lo que hemos llegado! No tenemos cremas, los hombres van sin corbata, ZP quiere que vivamos con lo mínimo necesario,...
-Maripuri, mira en tu tarot si el Presidente tiene aire acondicionado en La Moncloa.
-Pues... sí. Hay un vendaval de aire fresco en las estancias privadas del palacio presidencial.
-¿Y en Génova 13 hay aire acondicionado?
-Allí nunca lo apagaron, mi Princesa. Rajoy no se quita la corbata ni para dormir y necesita bajas temperaturas para evitar esos sudores que traspasan la ropa.
Nosotros no íbamos a ser menos. Encendí el aire acondicionado y obligué a mi Felipín a encorbatarse. Me encantan los hombres con corbata.
-¿Dónde están mis corbatas, Leta? Han desaparecido.
-¿Las habrás tirado, Felipe? Si las tiraste, hay que llamar a los barrenderos para que te las devuelvan. No están los tiempos como para derrochar.
Las corbatas de mi Felipín no aparecían. Mi doncella vació los armarios, las buscó en el cubo de la basura y nada, seguían brillando por su ausencia.
-Ni ZP ni Rajoy les robaron las corbatas al Príncipe. Fueron a sus congresos descorbatados. No era para menos, sobre todo en el caso de Rajoy: en Cataluña sólo aplaudieron a Nebrera.
¿Quién era Nebrera? Bueno, quien fuera. A mí la política no me interesa.
-Mire quien trae las corbatas, mi Princesa.
La niñera Rafaela venía más disfrazada que de costumbre, con mucha pluma, mucho color chillón y mucha sonrisa.
-Vengo de Chueca, ciudadana Leti. ¿Por qué no viniste al orgullo gay?
-¿Quieres que me excomulgue Rouco?
-Se puede ser católica y lesbiana. Cristo no lo prohibió. Tenga las corbatas que llevé para celebrar la visibilidad lésbica. Fueron muy aplaudidas en la manifestación, mucho más que los abanicos de su suegra.
Encorbaté a mi Felipín mientras pensaba que cada día menos católica me siento; la fe me abandona, regresa mi ateísmo. Creo que en mi futuro reinado va a haber más corbatas que sotanas. España será laica y yo seré su Reina.














